Una característica singular, que ha favorecido la conservación de la laguna y del bosque nuboso localizado en el cráter, es que es considerada sagrada por los pobladores locales, quienes realizan ceremonias y rogativas en ella durante fechas especiales en el año. Un misticismo especial envuelve a la laguna de Chicabal: la historia de sus altares mayas, las ceremonias oficiadas por sus sacerdotes solicitando la lluvia, la visión de enormes montañas y volcanes o la neblina que se apodera de la laguna a media mañana. Chicabal es uno de los lugares sagrados más importantes para la comunidad Mam, uno de los cuatro grupos mayas más grandes del país. Los altares son visitados todo el año, siguiendo el calendario sagrado maya, el cual provee fechas de acuerdo a las oraciones propuestas. Sin embargo, lo que hace a Chicabal notable es la "rogativa por la lluvia", cuando más de 6000 visitantes vienen de los alrededores de la región.